Día Internacional de la Mujer

En un contexto mundial donde gracias a la transformación digital la tecnología ha obtenido un rol primordial y cada vez más es un factor importante para el desarrollo de las personas y la sociedad, el sector tecnológico (uno de los principales tractores de la economía y riqueza de un país) se encuentra totalmente masculinizado.

Además del impacto económico de esta desigualdad, hablamos constantemente de la transformación digital como una herramienta y obligación para las organizaciones en el contexto mundial actual, haciendo referencia al modo de cambiar las formas de hacer las cosas que afecta a las personas, a la cultura de la compañía, al negocio y a la experiencia del mismo cliente.

Si hablamos de cifras en el mundo laboral, tanto en América Latina como España (áreas geográficas donde me he desarrollado profesionalmente) sólo el 15% de los puestos tecnológicos son ocupados por mujeres, y prefiero omitir el porcentaje de mujeres líderes o evitar centrarme en los órganos de dirección de las compañías, porque la cifra es aún menor.

En mi opinión, hay dos factores principales que están influyendo en las vocaciones de las chicas y los estudios que eligen. El primero, el estereotipo de la profesión “masculina”, un estereotipo histórico y los prejuicios culturales establecidos sobre el mundo tecnológico. El segundo, la falta en la comunicación y visibilidad de referentes femeninos.

Alguien que contribuye dando valor al resto y que tiene algo que aportar a la comunidad debería ser una inspiración para los demás, independientemente de su género. Asimismo, los equipos con mayores niveles de diversidad e inclusión son más innovadores, mejoran la agilidad de adaptación y respuesta, son más productivos, se favorece la comunicación abierta y permite crear una cultura de confianza y trabajo en equipo.

Por ello, es una tarea de hoy y de todos incentivar y asegurar la inclusión femenina y tener un porcentaje representativo de mujeres participando activamente y creando tecnología.

En este #8M, me gustaría que todas las mujeres del mundo STEM, apasionadas de la ciencia y la tecnología, demos un paso adelante para romper estereotipos obsoletos y reeducar a las nuevas generaciones, incluirnos, ayudar a las que vienen detrás, y visibilizar el enorme potencial que podemos lograr cuando trabajamos juntas.

Por último, un abrazo grande y mis mejores deseos a todas las mujeres líderes y compañeras que me han ayudado en este camino que estoy recorriendo, sigamos empoderándonos juntas.


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